Periodismo

PERIODISMO ES DEMOCRACIA

Por:
lun, 26 de jun de 2017 a las 22:53:04PM VET
Pinext

 

30 periodistas de Yaracuy sacaron un comunicado fuera de la seccional, porque no se quieren unir a la comparsa de allí. He aquí el comunicado:

 

PERIODISMO ES DEMOCRACIA

Hoy 27 de junio de 2017 cuando vivimos horas aciagas para el periodismo no tenemos motivos para celebrar, sino para luchar con más fuerza en defensa de la libertad de expresión y el derecho que tienen todos los ciudadanos a estar informados de manera veraz, objetiva y oportuna.  
La ruptura del orden constitucional mediante las sentencias 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) desató la protesta ciudadana que el gobierno ha pretendido callar con brutal represión, de la que los periodistas no solo hemos sido testigos, sino también víctimas.
Han transcurrido más de 80 días de una batalla campal en las calles, y bajo el falaz argumento de decretar la paz, ahora Nicolás Maduro pretende imponer una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que no es más que una caja de pandora; se reserva los cambios que ni siquiera sus promotores han podido explicar.
Con plena conciencia de la realidad, alertamos que la Constituyente tal como está planteada es ilegal, excluyente. Contiene más amenazas que propuestas. Es la negación de nuestros derechos, el desmantelamiento de la República, un atentado hacia la justicia. Su carácter indefinido no resolverá los problemas, sino que los agravará; en pocas palabras, un fraude que condena a muerte la democracia. 
Venezuela no necesita una nueva carta magna, sino que la vigente se cumpla. Rechazamos esta iniciativa porque no le entregaremos un cheque en blanco al gobierno para que continúe su plan fracasado en perjuicio de la población; en Venezuela sobra dinero para bombas lacrimógenas, armamento y balas, pero no para atender sus requerimientos. Tampoco seremos cómplices de la desprofesionalización. Nos negamos a volver a la clandestinidad, sería un cruel retroceso después de tantas conquistas.
Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), 376 casos de agresiones físicas a periodistas han sido denunciados desde el 31 de marzo del año en curso, lo que deploramos firmemente, así como el robo de teléfonos celulares y equipos, persecución, hostigamiento, detención arbitraria, violación de derechos laborales y la confiscación de pasaportes a los colegas. A ustedes, héroes de la verdad, nuestro aliento y solidaridad. 
Yaracuy no escapa de esta situación, basta recordar los ataques perpetrados contra Rosa Virginia Garrido y Joanly Paiva, en los que efectivos de seguridad han actuado con total impunidad; lamentablemente no ha habido voluntad para castigarlos, señal de que están siendo protegidos por sus superiores. Que desde el gobierno regional se haya expresado que ser periodista "no otorga patente de corso" es delicado, muy grave, así como intentar desvirtuar nuestra labor. Este señalamiento denota que cuando el poder no tiene límite, el abuso no conoce fronteras. 
Ningún error que se haya cometido en el pasado justifica esta escalada de violencia contra quienes registramos de manera responsable lo que está ocurriendo. El periodismo se hace en la calle, no desde las frías oficinas de un organismo gubernamental. De allí nuestro llamado a hacer efectivas las medidas de protección que dictó el Ministerio Público (MP) a favor de los comunicadores para que podamos trabajar sin mayores riesgos que la propia dinámica cotidiana.
Durante los últimos 19 años los medios de comunicación han estado bajo constante asedio. A los impresos les niegan las divisas y el papel prensa, sobre el que el gobierno tiene el control absoluto de la importación a través de la Corporación Maneiro. A los televisivos y radiofónicos les aplican mordaza porque si no les suspenden la concesión; en lo que va de 2017, Conatel ha ordenado el cierre de una decena de emisoras en la entidad. Bloquearon de la parrilla de programación canales internacionales como CNN en Español y NTN24 por divulgar escándalos de corrupción y narcotráfico en los que aparecen involucrados familiares y altos funcionarios del régimen, pero por suerte nos queda una ventana: las redes sociales.
Es menester repudiar el abuso de las cadenas oficiales. Más de 1.000 se han contabilizado entre 2013 y 2017. Si colocamos una por día, de los 4 años que tiene Nicolás Maduro en la Presidencia, ha pasado 3 frente a las pantallas. Este espacio ha sido tergiversado y dedicado al proselitismo político, desde donde se insulta, ofende y discrimina, violando flagrantemente la Ley Resorteme, una farsa sobre la supuesta democratización del espectro radioeléctrico, y en la que las sanciones solo están reservadas para quienes se atrevan a adversar al actual gobierno. Aprovechamos para reconocer los grandes esfuerzos que desde la nueva Asamblea Nacional se hicieron en la reforma de este texto legal, que blinda los pilares de nuestra profesión como son informar, entretener y educar, garantía de equilibrio y respeto hacia las masas. 
El gobierno en su afán de mantener el poder "como sea" convirtió al país en una morgue donde se entierra a diario los sueños de los ciudadanos, así lo demuestran los casi 300 mil asesinatos “solo en revolución”, y a los que con profundo dolor se suman los 75 caídos en las manifestaciones. Nos rehusamos a vivir en una Venezuela llena de muertes y violencia, en la que no hay comida, medicinas, servicios públicos, empleo ni seguridad. “Merecemos vivir bien, sin zozobra, sin sobresaltos, sin angustias, sin que nos estén amenazando (…)”, así como lo sentenció recientemente la Fiscal General de la República. 
Queremos medios libres, críticos, no como VTV que no se hace eco de ningún servicio público, que no informa sobre la suspensión de diálisis, trasplantes y quimioterapias en los hospitales, que no revela la cifra de desnutrición infantil o los cada vez más recurrentes suicidios; tampoco como Telesur, que plagia imágenes y las usa para mentir descaradamente, ambos no son más que un reducto del régimen, y fiel reflejo de su decadencia. 
De la mano del Papa Francisco, y como ciudadanos que padecemos los embates de la crisis, nos adherimos a la petición de elecciones. Coincidimos en que solo en las urnas se podrán dirimir los conflictos que nos perturban como sociedad. Apostamos por un cambio pacífico que le devuelva la esperanza y la tranquilidad a los venezolanos. 
Mientras en Venezuela hay una minoría que teme perder el poder, existe una mayoría que no se dejará arrebatar sus libertades. Nosotros formamos parte de esa mayoría, con dignidad, valentía y convicción de que necesitamos una mejor nación por el bienestar de todos.
Como periodistas demócratas, fieles a nuestros principios éticos, y motores del cambio que está por llegar, ratificamos nuestro compromiso con la verdad, baluarte y antídoto contra cualquier exceso de autoridad. La verdad tiene dos sabores: uno dulce para el que la dice, y otro amargo para al que afecta, por eso, defenderla día a día no solo es honrar nuestra historia, sino dominar nuestro destino.

¡Orgullosos de ser periodistas!


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