Frontera  02

PRENSA EN RIESGO EN LA FRONTERA COLOMBO-VENEZOLANA

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jue, 07 de mar de 2019 a las 10:13:06AM -04
Pinext

La prensa vivió horas de verdadero terror entre los pasado 21 y 26 de febrero durante los eventos relacionados a la llegada a Colombia de la ayuda humanitaria y el intento de ingreso de estos insumos a Venezuela.

Las afectaciones por intimidaciones, acosos y ataques directos de grupos irregulares, encapuchados y armados, así como de funcionarios del Estado venezolano, alcanzaron a periodistas de varias nacionalidades tanto en territorio venezolano como colombiano, y se convirtieron en un alerta ante la posibilidad de que la situación de Venezuela se torne más tensa en las próximas semanas debido al conflicto político entre un grupo que usurpa el poder y quienes constitucionalmente les corresponde asumir las gestiones de gobierno.

Los casos superaron la treintena, sin embargo no todos se conocen porque en medio de momentos de tensión y caos por hechos simultáneos en diversas zonas, pocas fueron las manos que se dedicaron a documentar y a llevar un registro minucioso de quiénes eran las víctimas de las agresiones. 

Las peores agresiones y situaciones de amenazas y acoso se registraron en suelo venezolano, en el fronterizo estado Táchira, en las zonas de San Antonio y Ureña, previo y durante el intento de ingreso de ayuda humanitaria. En esas jornadas el caos se impuso en Táchira, territorio en el que estuvieron actuando tanto funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, Policía Nacional, grupo paramilitares afines al régimen de Nicolás Maduro, milicianos y presos comunes que fueron liberados y habilitados especialmente para “defender la revolución”. 

Las periodistas Lorena Rad y Judith Valderrama, del Colegio Nacional de Periodistas y del Sindicato de Trabajadores de la Prensa, respectivamente, se encargaron de documentar los hechos, lo cual dejaron plasmado en el reportaje titulado “El terror contra la prensa se hizo práctica en la frontera de Venezuela con Colombia“, publicado en el portal web .http://sunoticia.com

En el trabajo de las comunicadoras se contabilizaron 21 agresiones en dos días. Casos tan graves como secuestros por varias horas a equipos periodísticos, robos de equipos de trabajo y pertenencias personales,  golpes hasta a reporteras y amenazas con armas de fuego apuntando a  periodistas sometidos en el piso. 

El CNP seccional Táchira  logró comunicarse con el General de Brigada Juan Sulbarán, Comandante del Comando de  Zona 21 Táchira, a fin de pedirle apoyo a los Periodistas que laboran en la frontera, además de solicitarle al general  una explicación de lo sucedido con la Colega Fabiola Niño. No hubo respuesta positiva, sólo un aumento de las acciones de represión e intimidación a la prensa.

Pero la violencia no se detuvo ahí, en la zona de frontera hubo enfrentamientos entre quienes deseaban pasar a su país a llevar las medicinas y alimentos y las fuerzas oficiales y paraoficiales del régimen. En esas acciones resultaron afectadas por perdigonazos varias personas de la prensa. Hubo casos de perdigones que, aunque no causaron daños mayores, cayeron en cabeza y en rostro, cerca del ojo. 

Los disparos hacia la zona de la cabeza y rostro fue un patrón de actuación desde el lado venezolano, según se puede concluir de las cifras de heridos y afectados atendidos por Médicos voluntarios de Venezuela en territorio colombiano. El reporte de los galenos da cuenta de 10 jóvenes que sufrieron impacto de perdigones en ojos y XX en cara, de 330 personas atendidas en los puentes Simón Bolívar y Santander (ambos en lado colombiano, a los que llegaban los perdigones, balas y bombas lacrimógenas lanzadas del otro lado de la frontera).

Con el cierre de la frontera, además, los periodistas enfrentaron otras situaciones de riesgo al quedar atrapados en una zona completamente dominada por diversos grupos irregulares: guerrilla, paramilitares, hombres de cartel de drogas de México, grupos de civiles armados del chavismo.

Muchos periodistas venezolanos, al no tener pasaporte y no poder salir de la zona por vía aérea, debieron atravesar las llamadas trochas, vías ilegales dominadas por grupos irregulares que permiten el paso a cambio de dinero. Los trabajadores de la prensa estuvieron expuestos a distintos grupos y en algunos casos hubo robos. “Nos buscaron al hotel y no podíamos alzar la mirada”, relató una reportera en un grupo de whatsapp en el que los periodistas trataban de mantenerse en contacto.

Algunos comunicadores dejaron sus identificaciones y sus equipos de trabajo en Cúcuta, bajo el cuidado de terceros, por temor a ser despojados de ellos en las trochas o de que al ser identificados pudieran correr peligro de muerte. Otros tuvieron que prolongar su estancia en  la ciudad en espera de que abrieran la frontera. 

De los que pasaron por trocha el caso más dramático fue el del periodista Mario Pelaez, director del Diario El Caribazo, a quien el régimen de Maduro detuvo ya cuando lograban ingresar al territorio venezolano. 

Pelaez y otras tres personas con las que se encontraba, fue trasladado desde Táchira a Caracas, detenidos en la sede de la policía política del régimen y presentado en tribunales acusado de supuestamente incitar la violencia.

Paralelamente a lo que ocurría en la zona limítrofe colombo-venezolana, en Caracas y en otras regiones del país también se registraron hechos de violencia y ataque a la prensa. Incluso, en el Palacio de Miraflores, el régimen de Nicolás Maduro detuvo y deportó a periodistas de Univisión. Entre los que salieron ese día estaba hasta el comunicador venezolano Francisco Urreiztieta, quien tuvo que abandonar su hogar y la vida en su país en medio de esa situación. 

También detuvieron al periodistas Daniel Garrido, sólo por grabar que unidades de la policía política escoltaban a los periodistas hasta el Aeropuerto. Garrido fue“ruleteado” por la ciudad, robado y abandonado en una zona con poco tráfico. 

En la  frontera de Venezuela con Brasil la violencia fue extrema. Murieron al menos siete personas de etnias indígenas de la zona y decenas resultaron heridas. Hasta ahora no hay data sobre afectaciones a la prensa en esa área. La cobertura tampoco fue muy activa a pesar de la gravedad de la situación en la zona. 

 

Principales agresiones y situaciones de riesgo:
 
-Robos de equipos y pertenencias personales

-Detenciones 

-Intimidación por parte de grupos irregulares sin identificación

-Intentos de extorsión

-Golpes

-Amenazas de muerte y sometimiento bajo amenaza con armas de fuego

-Ataques en los hoteles donde estaban quedándose los corresponsales

 

Fuente. http://sunoticia.com/inicio/


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