Crónica de un régimen comunicativo, por Marcelino Bisbal

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Fri, 02 Oct 2020 17:18:55 -0400

 

Marcelino Bisbal: “El balance de ese Estado-Comunicador en estos casi 22 años nos da una idea del modelo de estructura comunicacional gubernamentalizada y con aspiraciones hegemónicas que se diseñó”. Lee más aquí:

Si el día de mañana nos visitara un antropólogo de otro planeta, siempre que esta profesión existiera por esos lados, y quisiera hacer un estudio o mejor una antropología de la contemporaneidad desde la perspectiva de las comunicaciones y la libertad de comunicación que estuvo presente en la Venezuela, desde 1999 hasta nuestros días, con toda seguridad tendría que acudir a los trabajos y estudios que el Instituto de Prensa y Sociedad-Capítulo Venezuela (IPYS-Venezuela) ha venido desarrollando en los últimos años. Allí están sus investigaciones sobre la censura y auto censura en medios y periodistas de Venezuela; los registros periódicos sobre la situación del derecho a la libertad de expresión e información en el país; sobre el mundo de lo digital y su desenvolvimiento en el contexto venezolano; acerca de Internet y los derechos de los ciudadanos; el estado de la censura de internet en Venezuela;  en relación al tratamiento informativo en los días de pandemia…y ahora nos sorprende y nos presenta esta estupenda investigación que lleva el sugestivo título de Atlas del silencio: los desiertos de noticias en Venezuela.  Según se nos dice, el objetivo central de este nuevo estudio es “revelarnos los efectos que ha tenido en el mapa de medios venezolanos y la oferta informativa local la práctica sistemática de 20 años de censura y limitaciones a la libertad de expresión y el acceso a la información por parte del régimen de Hugo Chávez y ahora el de Nicolás Maduro”.

II

La vida de los venezolanos del presente ha venido atravesando, desde 1999 hasta el momento, una serie de mutaciones-transformaciones políticas, sociales, culturales y económicas que han devenido en una pérdida de nuestra calidad de vida y en la confiscación y declive de la ciudadanía y de la esencia de la república. En la Venezuela de hoy, nuestro participar en las cosas públicas, nuestro derecho a informar y ser informados… ha sido vulnerado a lo largo de todos estos años por una ¿revolución? más militar que nunca. ¿El resultado? Ruinas y escombros; desmoronamiento de la convivencia social; despojo de todo aquello que funciona; establecimiento e institucionalización del resentimiento social como forma de dirimir los problemas; resemantización de las palabras para significar cosas distintas a lo que ellas quieren expresar; la aparición del fundamentalismo, de la intolerancia y del rechazo ante el que piensa distinto al poder; destrucción del quehacer político y de la política como acción en la que los hombres, respetándose por lo que ellos son y por sus ideas, buscan conjuntamente su bien y el bien de los demás… y un largo etcétera que se nos ha venido imponiendo a lo largo de ya casi 22 años.

III

Hemos dicho en muchos otros eventos, lo hemos dejado por escrito en nuestros libros y trabajos de investigación,  que el proceso político que inauguraba Hugo Chávez Frías comenzó a transformar las estructuras de medios de comunicación en el país. El régimen  del presidente Chávez será el primero en la historia de Venezuela que asuma a plenitud y con conciencia del poder que las comunicaciones representan en la sociedad, especialmente las radioeléctricas. El investigador Antonio Pasquali lo dijo con claridad cuando afirmó que “El chavista es el primer gobierno del país que comprende la importancia capital de las comunicaciones para modelar sociedades, y es una lástima que haya aplicado esa comprensión a la causa equivocada”

Allí están las palabras del propio Hugo Chávez:

-“He sostenido un complejo sistema de relaciones con los medios de comunicación social(…)como parte de un choque histórico de fuerzas” (junio de 2001)

-“Los medios de comunicación son enemigos de la revolución” (octubre de 2001)

-“A los medios les digo, agarren sus periódicos, los enrollan bien enrollados y se los meten…en el bolsillo” (2002)

-“La comunicación es demasiado sensible para que haya demasiada autonomía” (2006)

Así, la confrontación política se traslada al escenario de los medios de comunicación y se le hace ver al país y al ciudadano que es natural, socialmente hablando, la violencia y los atropellos contra los medios y los periodistas. Podemos entender entonces, tanto lo que fue el gobierno de Chávez como el del señor Nicolás Maduro , la importancia que le han dado al tema de los medios, porque son los medios y sus profesionales de la comunicación los que transparentan, unas veces mejor que otras, las deficiencias y la calidad de la gestión en el cumplimiento de sus atribuciones públicas. Porque la naturaleza y función de los medios, como representantes de eso que se ha dado en llamar el cuarto poder, es la de controlar e influir en la vida política y en la vida en sociedad creando opinión a veces crítica, interesada e inclusive manipulada.

IV

Estamos en presencia de lo que llamaremos un nuevo régimen comunicativo. Antes de que se iniciara este proceso político por allá en 1999, el sistema de medios de comunicación de aquel entonces nos ofrecía una fotografía en donde el sector privado-comercial era dominante en cuanto al número de unidades comunicacionales y el sector de medios públicos u oficiales era realmente insignificante no sólo en relación a la cantidad de medios, sino también por su bajísimo impacto.  El llamado tercer sector de medios, es decir los medios comunitarios y/o alternativos, era apenas una referencia teórica.

Pero el paisaje mediático que hoy nos ofrece el país es muy distinto a aquel. Hoy contamos con un sector de medios privados, que si bien es cierto es mayoritario todavía,  no tiene el peso y la incidencia de entonces. El mismo ha sido muy cercenado por una sistemática violación de los derechos de comunicación de la que han sido víctimas empresarios de medios y periodistas, con incidencia en las ciudadanos como emisores y perceptores. Igualmente,  el crecimiento desordenado y orientado políticamente de los medios comunitarios, amen de sufrir una instrumentalización ideológica y propagandística soslayando de esta manera el poder democratizador que estas mismas comunicaciones tienen. Y por último, la existencia de una hegemonía comunicacional en donde los medios del Gobierno en funciones de Estado, que supuestamente debían de ser de todos los venezolanos , por lo tanto realmente públicos, han pasado a ser instrumentos de la facción política en el poder.

Desde los sucesos de abril de 2002 (el golpe de Estado) y finales de ese año y comienzos de 2003 (paro nacional) el Gobierno se da a la tarea de conformar una estructura comunicacional gubernamentalizada sin precedentes en el país ni en América Latina, así como perfilar una política pública frente a los media privados. Lo dijeron altos personeros del Gobierno de aquel entonces: “Se trata de una operación comunicativa trazada para la contrainformación, la guerra informativa y la confrontación ideológica”. Esta operación diseñada en ese entonces tuvo dos objetivos bien claros y que con el correr del tiempo nos ha demostrado cuan exitosa ha sido: por un lado fortalecer la capacidad comunicativa del Gobierno y por el otro, debilitar a los medios privados/comerciales.

Dentro de todo ese contexto, el tema de los medios y el de la cultura  se fueron convirtiendo en un lugar de y para la política. De ahí el diseño de lo que hemos denominado el Estado-Comunicador que se fue conformando con paciencia efectiva  e hilando muy fino y como expresaba el escritor Alberto Barrera Tyszka: “El Gobierno puede improvisar en todo  menos en las comunicaciones. Llevamos catorce años viendo como se reproduce mil veces un guión”.

El balance de ese Estado-Comunicador en estos casi 22 años, aún haciéndose de manera muy sintética y con los datos que tenemos a la mano, nos da una idea del modelo de estructura comunicacional gubernamentalizada y con aspiraciones hegemónicas  que se diseñó con el único objetivo de ir sustituyendo poco a poco el modelo comunicacional-cultural  que habíamos conocido. Los medios del Estado-gobierno bajo la tríada  Estado/gobierno-partido-líder han jugado un papel, lo siguen  cumpliendo aún sin la presencia del líder, de darle al país otra orientación y organización no de sentido democrático, sino más bien autoritario y con evidentes rasgos totalitarios.

Se cumplieron así dos principios. El primero tiene que ver con la idea de que la realidad social nos muestra que existe una conexión e interrelación profunda entre el sistema político prevaleciente , o el que se intenta instaurar a pesar de todo y con todo, y el régimen comunicativo que aquél en parte condiciona.  El segundo se conecta con la idea expuesta en el Brasil de 1939, plena dictadura de Getulio Vargas, cuando un grupo de intelectuales cobijados en el gobierno le dijeron a este que “los medios de comunicación no deben pensarse como simples medios de diversión, sino como armas políticas sometidas al control de la razón del Estado”.

UN EPILOGO

Este panorama, resumido de manera más que esquemática ha tenido incidencias en las capacidades de emitir y recibir de los ciudadanos. En tal sentido, ya para terminar, quisiera traer un cita, extensa pero esclarecedora de lo que ha significado y cuál ha sido su resultado en el mundo comunicacional venezolano la existencia de  estos desiertos informativos, de nuestro investigador, fallecido recientemente, Antonio Pasquali y que aparece en su último libro La devastación chavista. Transporte y comunicaciones (2017). Nos dice Antonio:

“(…)porque varias generaciones de pensadores del siglo XX lograron evidenciar el rol ontológicamente fecundante de las comunicaciones en la conformación de las estructuras sociales humanas. Para nosotros es ya verdad apodíctica que entes incomunicados, que no saben uno del otro, no pueden congregarse en estructuras  de humana convivencia, en polis, porque ello requiere de previas capacidades comunicantes, una verdad ya entrevista hace veinticinco siglos por un Demócrito que asignaba a la preexistencia de lenguajes la posibilidad de socializar. Ese axioma fundamenta un corolario altamente revelador y, hoy, de enorme actualidad para nosotros: si comunicar es socializar, reconocer la existencia del otro y desear con-vivir con él tolerando sus diferencias, todo intento deliberado y planificado de incomunicar, producirá entonces, siempre y necesariamente, efectos de-socializantes (…) y deshumanizantes (un negar al otro, el supremo crimen anti-humanista, decía Simone Weil), de lo cual se infiere que: limitar, modificar, confiscar, regimentar o conculcar fuera del contrato social, por coacción, nuestra natural propensión a emitir y recibir mensajes en toda libertad, es un atropello social y político de suprema gravedad, porque desfigura y entraba la base misma de mi posibilidad y manera de convivir con el otro, el comunicar. Así, modos de comunicar y formas de convivir son interdependientes; una comunicación autoritaria up-down genera sociedades sumisas, una comunicación bidireccional y dialogal, sociedades abiertas y democráticas. Intervenciones en códigos, canales, contenidos, soportes, emisiores y destinatarios del libre comunicar, cuando no legitimadas y consensuadas por democrático convenio,  siempre generan control, manipulación, avasallamiento, persuasión/intoxicación o esclavitud.”

Y como expresaba en cierta ocasión Susan Sontag: “La verdad viaje en la flecha del tiempo”. ¡Que así sea!

Fuente.  https://ipysvenezuela.org/2020/09/29/cronica-de-un-regimen-comunicativo-por-marcelino-bisbal/


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